Zinacantán
Pueblo de origen Tzotzil, ubicado a tan solo 10 km de la ciudad de San Cristóbal, al igual que en San Juan Chamula, los espacios sagrados están enmarcados por los cerros que rodean el pequeño valle y el conjunto formado por la iglesia de san Lorenzo -de origen colonial pero remodelada a principios del siglo XX, según el gusto neoclásico san cristobalense- y las pequeñas capillas de San Sebastián y de Esquipulas.
Zinacatán en la antigüedad era tributario de las culturas del centro de México, prueba de ello lo constituye el significado del nombre de la comunidad de origen náhuatl, significa "Casa del Murciélago", así como la elaboración del vestido tradicional de novia, de influencia teotihuacana.
Aquí los aztecas construyeron un importante centro comercial, al buscar mercaderías preciosas como las codiciadas plumas de quetzal, el ámbar, pieles de jaguar entre otras. Zinacatán fue conquistada en 1486 por los aztecas, durante el reinado del rey Moctezuma Xocoyotzin. Sus coloridos paisajes hacen de este pueblo uno de los más fotografiados; sus pobladores son personas muy trabajadoras, la principal actividad es la floricultura y el cultivo de hortalizas para el consumo interior, el colorido de sus vestimentas da una singular belleza del típico cuadro pintoresco de México.
San Juan Chamula
Tres barrios (San Juan, San Pedro y San Sebastián) son los que conforman este centro ceremonial Tzotzil, situado en un valle que según las creencias fue el lugar que San Juan Bautista escogió. No solo los cerros sagrados enmarcan los espacios sagrados, si no también las cruces cuyo significado está relacionado con las tradiciones cristianas y las raíces prehispánicas. A un costado de la entrada principal de este sitio se encuentran las ruinas de la Iglesia de San Sebastián, la plaza central es la cede de las autoridades religiosas y civiles, del mercado y de la iglesia.
El aspecto más sobresaliente de esta comunidad es la atmósfera mágica que se guarda en el interior de la iglesia principal, en ella los Chamulas participan en los rituales sincréticos con una devoción y solemnidad únicas en el país, introducidas por los evangelizadores del siglo XVI, y adaptadas a las tradiciones religiosas más antiguas.
San Juan Chamula fue el principal escenario de las Guerras de las Castas de 1869.
Al penetrar a este recinto, la emotividad comenzará en el momento de atravesar la pequeña puerta que se utiliza a diario; el gran portón solo se abre el 24 de junio, día de San Juan dejando percibir el aroma del incienso, de la juncia y de la luz de miles de velas que permanecen encendidas.
Amatenango del Valle
El pueblo de las alfareras, llamado en su lengua Tz'ontajal, se localiza sobre una pequeña elevación que domina un fértil valle cubierto de cultivos, a 37 kilómetros de San Cristóbal de las Casas.
La iglesia colonial franciscana domina al caserío tradicional y a las huertas de esta comunidad tzeltal, célebre por las piezas de barro que las artesanas modelas a mano y luego cuecen con leña a cielo abierto, evidenciando con esta técnica un fuerte ascendente prehispánico. Ollas, cantaros, tinajas macetas y figuras zoomorfas son los productos de esta antigua tradición que evoca en el acto de mezclar tierra y agua, modelar el barro, secarlo y quemarlo, el primigenio acto de creación en la cosmovisión maya. |